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En la actualidad un avión moderno genera 5 TB de datos por vuelo, mientras que un automóvil autónomo arroja 40 TB por día. Las bases de datos tradicionales nunca se diseñaron para volúmenes tan altos, y los costos pueden aumentar rápidamente al escalar. ¿La solución? Un lago de datos.

¿En qué consiste un lago de datos?

Un lago de datos se refiere a un depósito de almacenamiento que contiene una gran cantidad de datos en bruto. Aquí permanecen dentro de una arquitectura plana en su formato nativo hasta que se les necesite. Para identificarlos, a cada elemento de datos se le asigna un código o identificador único y se le etiqueta con un conjunto de etiquetas de metadatos extendidos.

Los lagos de datos se han convertido en una importante estrategia de gestión para las empresas que desean contar con un repositorio extenso e integral de todos sus datos.

Los datos que se almacenan en un lago de datos no se definen hasta que son consultados,  la manera de acceder a ellos es mediante herramientas analíticas avanzadas o modelos predictivos.  De esta forma, los negocios utilizan los lagos de datos para consultar datos específicos que les ayuden a conseguir la información requerida en el momento que se necesite.

Todos tus datos disponibles

La  gran ventaja de un lago de datos radica en que se conservan todos los datos, nada se elimina ni se filtra antes del almacenamiento. De esta forma, la información puede analizarse de manera inmediata, en múltiples ocasiones y para diferentes propósitos, o inclusive nunca. No hay necesidad de trasladar los datos a otros sistemas para analizarlos, los informes que se obtienen se generan según se requiera.

Su arquitectura permite la escalabilidad masiva para alcanzar los exabytes, pues al crear un lago de datos no se conoce a ciencia cierta el volumen de datos que se albergarán en él. Los sistemas tradicionales de almacenamiento no cuentan con esta capacidad de expandirse tanto.

Además, los lagos de datos suelen ser una opción más económica que los almacenes de datos pese a su gran tamaño, ya que generalmente utilizan un sistema de hardware básico.

No obstante, para mantener un lago de datos en buen funcionamiento, se requiere un mantenimiento constante que ayude a evitar que los datos se vuelvan inaccesibles, difíciles de manejar, inútiles y costosos. Un lago de datos al que los usuarios no pueden acceder se convierte en un pantano de datos.

Lagos en la nube

Gestionar lagos de datos con grandes volúmenes en una instalación física al día de hoy puede resultar sumamente costoso y complicado, por eso los servicios en la nube se han convertido en una gran alternativa. Amazon, Microsoft y Google ofrecen lagos de datos en la nube.

Confiar en un proveedor para el almacenamiento de tus datos en la nube puede ser una ventaja, al ser el proveedor el encargado de la administración y el buen funcionamiento del servicio. Por otro lado, los datos sensibles de la compañía estarán en manos de un tercero en el que tendrás que confiar ciegamente.

Sin embargo, debemos recordar que en los primeros días de la nube, las empresas estaban muy nerviosas por confiar su lago de datos a la nube y sacarlo de su firewall corporativo. Gradualmente, los beneficios económicos superaron esas preocupaciones y cada día se mueven más servicios a la nube.

Según un informe de IDC, la computación en la nube subió un 24% en 2019 con respecto a 2018. Además, ya en una encuesta del 2017 creada por 451 Research, se  afirmaba que el 90% de los negocios utilizaba algún tipo de servicio en la nube.

Lago de datos vs almacén de datos

Un almacén de datos consiste en un modelo de datos estructurados y diseñado para generar informes. Para poder colocar datos en un almacén, primero es necesario procesarlos, es decir, tomar una decisión respecto a lo que se conservará en el almacén. A este proceso se le conoce como esquema de escritura que suele ser complejo y bastante tardado. Razón por la cual la recopilación inmediata de datos resulta imposible, a diferencia de un lago de datos.

En el almacén de datos, la información se guarda en archivos o carpetas, mientras que los datos en un lago pueden ser no estructurados, semiestructurados o estructurados. 

Normalmente, los datos que los negocios requieren periódicamente para elaborar informes constantes se remiten a almacenes de datos por su estructura. Para investigaciones e informes poco frecuentes, se hace uso de los lagos de datos donde pueden aplicarse filtros y análisis más avanzados sin afectar los datos.

No obstante, big data ha empujado a las empresas a trabajar tanto con lagos de datos como con almacenes de datos para cubrir con necesidades específicas. Una estrategia que conjugue ambos métodos para  ayudarte a procesar los datos de tu negocio de manera más eficiente, puede ser la jugada que las compañías seguirán utilizando en el futuro.