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Proporcionar una conexión estable durante el Super Bowl permite a los asistentes al juego vivir una experiencia digital inigualable.

El pasado domingo 2 de febrero  del 2020 se llevó a cabo el Super Bowl  LIIV en el Hard Rock Stadium en la ciudad de Miami. Frente a 75 mil aficionados, se disputaron el título los Kansas City Chiefs y Los San Francisco 49ers.

Para que los asistentes al estadio y el resto del mundo pudieran disfrutar de este evento deportivo desde sus dispositivos móviles y televisores, la tecnología jugó un papel indispensable. Y no sólo esto, pues la tecnología se ha convertido en una herramienta indispensable para que los árbitros puedan revisar jugadas y tomen mejores decisiones durante los partidos.

Experiencia completa

En la actualidad, los asistentes al SuperBowl no sólo desean presenciar el juego en vivo; sino también contar con información actualizada y estadísticas del partido a cada segundo. La experiencia digital es igual de importante para el espectador durante este tiempo;  de ahí la relevancia del servicio de Wi-Fi que proveen los estadios.

Sin embargo, proporcionar el servicio necesario para que todos los asistentes puedan conectarse a la red y transferir datos no es una tarea sencilla. Conseguir una conexión estable en los estadios deportivos con la potencia y velocidad necesaria para que los aficionados puedan compartir fotos o videos en tiempo real, es un reto al que no todos los proveedores de servicio pueden enfrentarse.

El reto de Aruba

En 2016 la compañía Aruba se enfrentó a la difícil tarea de habilitar 40 Gigas de Internet vía Wi-Fi al Levi’s Stadium en Santa Clara, California para el Super Bowl L.

Aplicaciones de ubicación de estacionamiento, seis diferentes ángulos de repeticiones, ubicación de asientos, entrega de comida en tiempo real, fotografía y mensajería fueron otras de las tareas que la firma debía habilitar para los dispositivos móviles que se utilizaran dentro de las instalaciones del estadio.

Para cumplir con estas tareas, Aruba distribuyó más de mil 200 puntos de acceso y mil 500 Beacon Bluetooth de bajo consumo de energía en todo el estadio.

Al finalizar el partido, Aruba declaró que se habían utilizado más de 10 TB de transferencia de datos a una velocidad de 3 gigabytes por segundo, 4 horas continuas de ancho de banda Wi-Fi, 27 mil usuarios únicos de Wi-Fi y 38% de los asistentes y 20 mil 300 usuarios concurrentes de Wi-Fi.

Rompiendo el record de conectividad

3 años más tarde, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, el  Super Bowl LIII rompió el record con 24 TB de tráfico en la red Wi-Fi del estadio.

El resto de los números durante el juego entre los Patriotas de Nueva Inglaterra y los Carneros de Los Ángeles fueron igual de sorprendentes: 48,845 usuarios únicos conectados a la red, una tasa de 69% de los 70,081 asistentes al evento. El uso promedio de datos de Wi-Fi por fan conectado fue de 492.3 megabytes.

Con unos 1.800 puntos de acceso instalados dentro del estadio Mercedes-Benz, y con la mayoría de ellos ubicados debajo de los asientos de los espectadores, el equipo de Wi-Fi de Aruba también registró una tasa de rendimiento máxima de 13.06 gigabytes por segundo durante el medio tiempo. El número máximo de usuarios simultáneos de la red, 30,605, también tuvo lugar durante el espectáculo de medio tiempo a cargo de la banda Maroon 5.

La gran cantidad de personas  que utilizan sus dispositivos móviles al mismo tiempo  dentro de un estadio, congestiona el entorno inalámbrico significativamente. Para evitarlo, es necesario  diseñar e implementar una red Wi-Fi de alto rendimiento que pueda brindar a los usuarios una experiencia digital en todos los sentidos.

Año tras año, los estadios sede del Super Bowl se esmeran en proporcionar una conexión lo suficientemente estable, con la potencia y velocidad que los asistentes demandan para compartir con el resto del mundo la mejor experiencia digital y deportiva.